PERSISTIR
Creo que en una entrada anterior mencioné que mi hija Lorraine, desde Sarasota, me envía con cierta frecuencia noticias de gente mayor. Un vejete de 96 años que ha terminado una maratón de tres kilómetros. Una foto de una anciana de 89 nadando en las aguas gélidas de Groenlandia. La historia de un hombre de 104 pedaleando por los Alpes. Dos viejos de 103 y 106 bailando claqué en una plaza de Nueva York. ¿Y qué? ¿Qué se supone que debo admirar exactamente? ¿La resistencia biológica? ¿La longevidad convertida en espectáculo? Me llama la atención que no me envíe noticias de un anciano que haya terminado su doctorado en química orgánica. No veo fotos del cirujano de 95 años que sigue operando en el hospital Johns Hopkins. Tampoco titulares sobre una señora de 93 que, tras siete años de estudio, se diploma en La Sorbona. ¿Cuántos mayores de 85 están matriculados en la Universidad Complutense de Madrid? No critico...