LAS MALAS TRADUCCIONES: VIRUS INTERNACIONAL
No creamos que el problema de las malas traducciones sea un mal hispánico. Ocurre en todas las lenguas. El problema no es la traducción en general, sino los traductores. Si uno se da un paseo por San Francisco, por ejemplo, encontrará traducciones al castellano en espacios públicos verdaderamente alucinantes. Ahora bien, no siempre se recurre a profesionales cualificados: con frecuencia se da por hecho que cualquier hablante de origen hispano en los Estados Unidos está capacitado para traducir, lo cual dista mucho de ser cierto. El código deontológico del traductor, en su apartado 1, dice: «El hecho de ejercer la profesión de traductor equivale, para quien la ejerce, a afirmar que cuenta con un firmísimo conocimiento de la lengua que traduce». Sin más comentarios, pero recalcando firmísimo . El monolingüe, ajeno por completo a los problemas lingüísticos, cree que cualquier inmigrante, o hijo de inmigrante, por el hecho de serlo, puede traducir del inglés cualquier cosa.