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LA IMPORTANCIA DEL ESPAÑOL

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  Tanto el Instituto Cervantes como la RAE (y todas las instituciones asociadas)  se congratulan constantemente por la importancia del idioma castellano-español, aduciendo que tiene tantos millones de hablantes en el mundo. Todos muy contentos, sin pararse a pensar que los idiomas no cobran importancia por el número de hablantes sino (aparte de las cuestiones económicas y bélicas) por la producción científica, técnica, literaria, artística que se desarrolla en una lengua dada. Las fantasías triunfalistas (propias de otros momentos históricos) no sirven para nada, si no mejoramos cultura, ciencia, arte, tecnología, medicina, hispánicas, en la lengua de Cervantes . Lo demás son zarandajas impropias de gente seria y culta. (Ahí va eso).  

No corrijas a los demás

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No asumas el papel de profesor con los demás. Si cuando hablas con alguien escuchas errores de bulto, malas pronunciaciones, sintaxis de risa ( I speak very well English )…no digas nada, ni te inmutes. Si quieren aprender, pues que estudien o que se busquen un profesor y le paguen. Aparte de que la experiencia me ha enseñado que a nadie le gusta que le corrijan. Todos están muy orgullosos de su inglés, lo hablan “perfectamente”, son casi bilingües, y no vas a socavar su amor propio sacándoles faltas. Y si lo haces tendrás una discusión de la cual no saldrás beneficiado nunca. También ganarás un enemigo. Sin embargo, sí que existe la posibilidad de que te corrijan a ti. En ese caso no digas esta boca es mía; no te enzarces en una discusión tampoco. Perderás el tiempo. Puedes eludir la confrontación diciendo: “¿Tú dices “eipol” por “apple”? Ah, pues está bien. Me gusta.” Y a lo tuyo.

La cortesía de los idiomas

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  Si alguien le habla a usted en un castellano defectuoso y con un fuerte acento británico, en la calle, por ejemplo, contéstele siempre en español vocalizando bien y hablando pausadamente. Jamás le responda en inglés. Creo que no hay nada más descortés y ofensivo que desairar a una persona que trata de expresarse en el idioma que está aprendiendo, cambiando al suyo, que es como decirle: “Habla usted tan mal que no tengo más remedio que ayudarle en su propio idioma.” Ah, y no hable a gritos, que el que habla el castellano mal no siempre es sordo. Con cierta frecuencia y cuando viajo a los Estados Unidos y en el avión, aeropuerto, se dirige a mí, en inglés, gente que domina esa lengua macarrónicamente… y a pesar de las dificultades que noto en el hablante, siempre contesto en inglés también. Al final del trayecto, y después de la, a menudo, penosa conversación, me permito decirles alguna cosilla en castellano, que les sorprende mucho. Pero por nada del mundo quisiera hacerles el d...