Aprender idiomas en el país de origen
La idea es que si vamos al país de origen del idioma que pretendemos aprender bien, absorberemos la gramática, la fraseología, la fonética, de manera automática y “natural.” Así debería ser, pero, como siempre, la realidad se impone a la ficción. El aire de la campiña inglesa no nos dará un inglés perfecto. El tráfico rodado de Londres no mejorará nuestra pronunciación. Los peatones que deambulan por las calles no mejorarán nuestra gramática inglesa, por muy británicos que sean. El té inglés no contiene más inglés que el té que podamos beber en la Ciudad de México. Los británicos hablan inglés pero no son profesores de su idioma e ignoran su propia gramática. ¿Qué hacer? 1. Llevar siempre una libretita donde apuntar cuestiones pertinentes del inglés. 2. Leer los carteles en las calles y anotar las palabras y frases desconocidas. Los carteles de las tiendas, anotaciones del menú...