CONTAR CON LOS DEDOS DE LA MANO Y JULIO CASARES
Con los dedos de la mano. Pocos. Escasos. (Count on the fingers of one hand.)
Se quejaba Julio Casares (1877-1964), crítico y lexicógrafo español y secretario perpetuo de la Real Academia Española, de que “los verdaderos hispanistas, los estudiosos que han orientado su preparación y su esfuerzo hacia la investigación de asuntos españoles, pueden contarse con los dedos de la mano.” Y quería decir con eso de los dedos de la mano que habían pocos, y se olvidaba de que menos “anglicistas”, los estudiosos que han orientado su preparación y esfuerzo a la investigación de asuntos anglosajones, hay en España. Que yo sepa, pocos españoles pueden codearse con los ingleses o norteamericanos, por ejemplo, sobre su literatura, historia o cultura. No se acordaba Casares de Washington Irving (1783-1849), o de James Fitzmaurice-Kelly (1809-1883) o de William Prescott (1796-1859), o de George Ticknor (1791-1871) por sólo mencionar a cuatro del siglo XIX, cuando en España no se hacían esos estudios. Pero nos interesa aquí el hecho de que para decir “pocos” emplea “pueden contarse con los dedos de la mano.” Ocho palabras. Más, imposible. Máx Aub nos da un buen ejemplo de uso: “Podríamos contarlos con los dedos de la mano y, seguramente, nos sobrarían.” Parece ser que siempre preferimos una frase a una palabra o número.
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