CITAR EN NUESTROS ESCRITOS


 

Citar a otros, literatos, pensadores, artistas, políticos, cuando escribimos o hablamos, es costumbre normal y aceptada, y casi una necesidad. Queremos apoyo, respaldo y confirmación a nuestras ideas; demostrar que otros, de mayor peso y valía quizá, también han tenido, o tienen, pareceres similares a los nuestros y que por tanto queremos que nuestros pensamientos no vayan huérfanos, sino de la mano de este o aquel personaje, de mayor o menor talla.

También la cita sirve a menudo como motor que genera nuevas y múltiples cavilaciones en nuestro cerebro o en nuestro ánimo. Puede atizar rescoldos del fuego de nuestra imaginación o inteligencia, para que se avive y sugiera nuevas salidas, aventuras, a nuestro pensamiento.

En ciertas ocasiones citamos para que no se nos tache de plagiarios, para que se vea que no nos aprovechamos de las ideas de otros, sino que las aventamos aún más para difundirlas. Y gracias a una cita podemos entrar en contacto con un escritor desconocido para nosotros, que nos abre y descubre orillas nuevas para nuestra cultura o culturilla, en mi caso. ¿Y por qué no citar a alguien que ha escrito algo tan bien y tan maravillosamente compuesto que nos gusta y merece difusión? Topamos con una cita que expresa perfectamente nuestra idea, con palabras diferentes a las nuestras, pero muy a propósito. (de la Introducción a mi Diccionario de citas.)

Comentarios

Entradas populares de este blog

FULL vs. -FUL

Nombres hipocorísticos en inglés

Sufijo inglés "-ee"